Gustavo Moro | Quien hizo llorar a las vedettes de Sofovich

Entrevista Exclusiva

Gustavo Moro es la persona que conocerás por primera vez, y será como de “toda la vida”.

Entre risas y un clima festivo, nos recibe en su casa para contarnos los mejores momentos de su carrera., los actuales y los que están por venir.

Por Tamara Bruzoni y Victoria Portela

• Tu personaje “La One” sigue siendo un suceso ¿Cómo surgió la idea? ¿Conocías a Moria Casán antes de imitarla?

- Nos conocíamos por haber trabajado juntos antes. En la movida televisiva de los noventa, con la aparición de las travestis en la tele muchas productoras me convocaron para trabajar como actor, como por ejemplo Pol-Ka o Cris Morena Group. Una de las propuestas fue el programa “Locas por ellos” ( América2). Era un comedia situada en una peluquería de barrio donde había todo tipo de chusmeríos entre peinados y ruleros encabezado por Moria, Graciela Dufau y Georgina Barbarossa. Cuando terminamos de grabar la escena Moria me invitó a su camarín y me comentó sobre un programa piloto que le ofrecían hacer en el canal. Era un talk show, como el que se realizaba en Miami pero con conflictos de familia localistas. Como en el programa había una tribuna, a Moria se le ocurrió sentar a diferentes versiones "de Morias" opinando sobre el tema del día. Entonces me propuso imitarla y le dije que no, ya que no me sentía preparado para hacerlo óptimamente. José Luis Ferrando, (NDR: diseñador de vestuario, y futuro jefe de vestuario de Showmatch e Ideas del Sur) mi a amigo personal que ese día me había acompañado, fue quien me incentivó de hacerlo diciéndome que me haría el vestuario. ¡Pero no tenía peluca! Entonces, Moria ofreció una generosamente y arranqué. Escena dos: yo sentado en la tribuna haciendo de Moria! ¡Surprise, éxito total! Desde ese día, para poder estudiar el personaje grababa en mi video casetera todos los programas en los que Moria estuviera. Horas enteras de cassettes en VHS para aprender el personaje a la perfección. Finalmente, el programa “Amor y Moria” no solo fue aceptado, sino que duró años en la pantalla argentina. El otro salto fue ser convocado por “el Chato” Prada y Fede Hoppe (productores de Marcelo Tinelli) para participar del elenco con el personaje de Moria en el segmento “Gran cuñado VIP" para Showmatch. Fue entonces cuando se hizo el famoso "derecho a réplica con la Casán" y me nombró su imitador oficial. Fue maravilloso. Al día de hoy me siguen llamando. Actualmente estoy realizando el personaje de La One en “Bendita TV | Premium” , el programa del señor Beto Casella en Canal Nueve .


Foto: La One de Gustavo Moro junto a Beto Casella en Bendita TV



• ¿Cómo decidiste abocarte al mundo del espectáculo?

 - La vida me llevó a ello, y como siempre resultaba, nunca me lo cuestioné. Cuando estaba en la secundaria ya había decidido formarme como bailarín. Juan Virasoro fue mi primer maestro de Danza Jazz en la academia Fama. Allí, la coreógrafa Alicia Terrén me esperó a la salida de una clase y me invitó a formar parte de su compañía de Danza Moderna de aquel momento: Antares. Le consulté a Juan, porque hacía solo cuatro meses que tomaba clases de danza, y no me sentía a la altura de semejante desafío.


• ¿Y qué te respondió, Juan?

"¡Hacélo!" Así fue como me fui preparando y desarrollando como bailarín para presentarme a mis primeras audiciones.


• ¿Qué te motiva a seguir dando clases después de tantos años?

- En realidad, la idea de dictar clases no me atraía. Solo quería bailar y actuar, estar en escena hasta que conocí a Michele Kadison. (NDR: gran maestra y coreógrafa internacional neoyorquina). Fue mi maestra durante ocho años, y se transformó en mi gran amiga. Ella fue quien me incentivó a dar clases. Es el día de hoy que el alumno me sigue enseñando, es una retroalimentación constante. Disfruto cuando mi enseñanza se plasma, y logro activar aquello que ya existe y que debe aparecer. Todos los cuerpos son diferentes, tenemos un alma y una estructura diferente. La vieja frase: “vos no tenés condiciones para bailar” solo es aplicable a una excelencia académica para ballet en el (Teatro) Colón. Fuera de ello, cualquier persona puede bailar. He incentivado a muchas personas a hacerlo y han sido felices. Valoran y entregan todo cuando tienen un momento para el arte. Entregan el corazón.


• ¿Quiénes fueron los referentes de tu carrera artística?

- Nunca tuve referentes, pero en mi carrera hubieron muchas figuras destacadas del ambiente que encontraron en mí algo, (aún no sé la causa), que los motivó a regalarme generosamente una bella enseñanza.

Marrone, Jorge Luz, OlmedoPorcel, Perciavalle, Gasalla, Moria, Susana y Enrique Pinti en los ocho años que trabajé en “Salsa Criolla”. También he trabajado con personalidades internacionales, como Amelita Vargas. Ella para mí era un referente visto en la tele y, de repente, bailando en su staff a los dieciocho años la tenía en frente mío. Más allá del entorno y la puesta en escena, con el tiempo uno empieza a ver al ser humano. Pero nunca fui cholulo, más bien un poco tímido con mi trabajo.

“Mi recomendación para los que quieran iniciarse es que estudien, que se perfeccionen.

Ahora es muy fácil, con internet se tiene todo al alcance.”



• ¿Cuál fue el trabajo que marcó un antes y un después en tu trayectoria?

- Mientras era coreógrafo para Laura Franco (Panam), Sofovich me propuso armar en treinta días límite un espectáculo para estrenar nada menos que la vuelta de la Revista a la Avenida Corrientes bajo la condición de que no podíamos excedernos de la fecha pautada. Acepté el desafío ¡Y terminé la puesta una semana antes del estreno! A partir de allí, con solo mencionar que había trabajado con él quedaba contratado. Si pasabas el campo minado para llegar a Gerardo, eras bueno en lo que hacías. Él era terriblemente detallista y generoso, aunque también cabrón ¡Había que bancarse su malhumor! - comenta entre risas. - Y ese fue el premio, trabajar tantos años con él me fue abriendo puertas.


• ¿Cómo se trabajan los ajustes de un espectáculo posteriormente al estreno?

- Hasta que no se presenta la obra, no se sabe qué va a pasar. La reacción del público es la que da visión real para que algo sea un éxito o no. Esto no significa que el producto sea bueno, sino que tiene un valor comercial y es funcional a lo que el público va a buscar al teatro. Recuerdo una función de prensa que se hizo en 2013. Cuando terminó la obra el público aplaudió de pie. Las vedettes de Gerardo, de la década del setenta del teatro revista del Teatro Maipo, lloraban porque el espectáculo había sido elegante, sutil y emotivo en la historia. Yo escuchaba emocionado. Sabía que mi trabajo formaba parte de ese logro. Gerardo estaba contento y me felicitó. Yo estaba feliz.


• ¿Cómo fue el desafío de coreografiar con figuras de cartel y bailarines profesionales a la par?

- Siempre fui observando a la figura con la cual me tocaba trabajar. Cuando no tenían conocimiento técnico de baile les ofrecía trabajar personalmente desde unas semanas antes. Armaba la coreografía reuniendo aquello que la hiciera lucir mejor en escena: girar mejor hacia un lado que hacia el otro, o la facilidad para cierta calidad de movimiento. Luego hacía el ensamble con los tiempos normales del ballet y la figura ya estaba posicionada. Movía un dedo en una dirección y el ballet ya estaba completamente adaptado.

• ¿Te ayudaron las redes sociales en tiempos de pandemia?

- Siempre agradecí tener una casa y sobre todo te-ner-sa-lud. El arte puesto en el Zoom fue lo que me mantuvo y me salvó. Mi niño está amparado en eso, en abrir un espacio para las personas en donde jugar y divertirse. El relativo anonimato que da lo virtual elimina el pánico social. En el living de la casa, cuando nadie los ve, se animan. En pandemia he trabajado incluso con un grupo internacional de danza tango fusión. Fue una locura, traducían en vivo mis clases de burlesque en Ámsterdam. ¡La danza es un mensaje universal! Se amplió mi público en forma exponencial.


• Fuiste bisagra en tu propuesta performática ¿Creés que se amplió la aceptación de “espectáculos drag” por el público?

(NDR: drag: Acrónimo de voz anglosajona “dressed as girl” en español “vestido como mujer”)

- La apertura (hoy) es enorme. Más, cuando se ha vivido comparativamente la discriminación, el desamor, la mirada rara, el miedo de la sociedad a lo diferente y al “qué dirán”. A finales de los ochenta, yendo de una presentación a otra me paraba la policía. Salía maquillado como transformista, aunque vestido con mi ropa social de hombre. Me preguntaban por qué llevaba tacos y una peluca en el bolso. Tenías que dar todo tu historial y, si llegabas a “ofuscarlos”, seguías con averiguación de antecedentes detenido a la comisaria. Ahora es todo posible.

• Fotos: Gentileza de @holagusmoro | Rodaje, backstage y escenas de la película "Rouge amargo" (2013), junto a Luciano Cáceres.


• ¿En qué debería trabajar el teatro de revista para su supervivencia?

El teatro de revista pertenece a una época. Su atractivo era ver mujeres como alegorías sacralizadas y desnudas. Ahora se pueden ver en cualquier momento en la televisión y el celular. Se perdió la magia. Las figuras de los setenta fueron masivamente conocidas porque la gente las consumía por televisión y después las seguían al teatro. Ahora todo cambió, hasta el humor. Tendría que aggiornarse con una propuesta pensada para esta época y para que la gente decida ir y pagar una entrada.


Sobre tus proyectos actuales. Ya están disponibles los capítulos de la miniserie "División Drag”

¡Sí! Es una mini serie web de cinco capítulos. Se trata de una división policial que asigna el seguimiento de un secuestro a unas drags. Es una trama policial muy interesante dirigida por Iván Repicio y producida por Emiiano Nasif. Tiene comedia, tiene actualidad, y tiene que ver con las redes.

¡Comenzá a ver los capítulos en el enlace al final de esta nota!


“Mi cábala antes de arrancar un show es tocar la pared del lugar.

Siento que me tengo que conectar.

Cuando subo al escenario piso fuerte para sentir que estoy ahí, presente.”


• ¿Qué le dirías a tu yo del pasado?

Le diría que voy bien, porque estoy contento. Mi niño interior sigue estando presente, lo cuido mucho y es mi refugio. Me rescata de lo difícil, de lo intrincado, de lo complicado (Hace una breve pausa). La pregunta más importante me la hago yo todos los días. Es si soy feliz. Eso es lo que me guía.

Ver capítulos de División Drag en YOUTUBE con Gustavo Moro

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(y viceversa) por @tamarabruzoni

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Reseñas y más...

• ¿Quiénes fueron tus referentes en tu carrera artística?

- Mi referente siempre fue Moria. También Marrone, Olmedo, Porcel y Enrique Pinti en los ocho años que trabajé en “Salsa Criolla”. También he trabajado con personalidades de Hollywood, como Amelita Vargas. Ella para mí era un referente visto en la tele y, de repente, bailando en su staff a los 18 años la tenía en frente mío. Más allá del entorno y la puesta en escena, con el tiempo se empieza a ver al ser humano. Pero nunca fui cholulo, más bien un poco tímido con mi trabajo.