Gilberto Arriaza: Corpus et Natura en Buenos Aires 2026
Entrevista al artista salvadoreño Gilberto Arriaza antes de su exposición Corpus et Natura en la Art Gallery Piaggio Valente, Recoleta, Buenos Aires. Abril 2026.
Entrevista al artista salvadoreño Gilberto Arriaza antes de su exposición Corpus et Natura en la Art Gallery Piaggio Valente, Recoleta, Buenos Aires. Abril 2026.
Gilberto Arriaza, primer licenciado en Pintura de El Salvador y formado en la Universidad Nacional de La Plata, regresa a Buenos Aires con 23 obras que dialogan entre el cuerpo, la naturaleza y la memoria del territorio. Su exposición individual Corpus et Natura abre el jueves 10 de abril a las 18:30 h en la Galería Piaggio Valente, Recoleta.
Hay exposiciones que son simplemente muestras de obra, y hay otras que son reencuentros. La de Gilberto Arriaza en Buenos Aires pertenece, sin duda, a la segunda categoría. Cuando el artista salvadoreño cruce el umbral de la Galería Piaggio Valente en el barrio de Recoleta, lo hará cargando mucho más que 23 cuadros: llevará seis años de formación académica en La Plata, el recuerdo de una Argentina que despertaba a sus libertades en 1984, y una madurez pictórica forjada durante décadas de trabajo silencioso y riguroso en su país natal, El Salvador.
Arriaza no es un artista que viaja a mostrar su obra. Es un artista que regresa. Y esa diferencia lo cambia todo: la mirada con que el público porteño verá sus cuadros, la emoción con que él los coloca ante ese público, y el diálogo que su pintura —figurativa, luminosa, cargada de naturaleza y símbolo— está a punto de entablar con la historia de las artes en esta ciudad.
Para entender lo que representa Gilberto Arriaza en la historia de las artes plásticas de El Salvador, hay que ir al principio. Nació en 1963 en Chalchuapa, Santa Ana, una ciudad colonial al occidente del país. A los once años ya había realizado su primera exposición pública junto a la Asociación de Pintores de su ciudad. No era precocidad anecdótica: era la señal temprana de una vocación que no iba a detenerse.
Formado inicialmente en el Centro Nacional de Artes de El Salvador (CENAR), donde estudió Diseño, Dibujo, Pintura y Grabado, Arriaza tomó una decisión que marcaría su vida y la de las artes plásticas de su país: viajó a Argentina para especializarse. Cursó la Licenciatura y el Profesorado en Artes Plásticas con especialidad en Pintura en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata. Al regresar a El Salvador en 1990, lo hizo con un título que ningún salvadoreño había obtenido antes: se convirtió en el primer licenciado en Pintura de la historia de su país.
"Llegué a Argentina a principios de 1984, en plena eclosión de las artes. Fue un contraste enorme con lo que vivíamos en El Salvador, en medio de doce años de guerra civil."
Ese contexto histórico no es un dato menor. Mientras El Salvador vivía uno de los períodos más oscuros de su historia, Argentina emergía de la dictadura y experimentaba una explosión cultural en el cine, la literatura y las artes plásticas. Para un joven artista centroamericano, ese ambiente fue una revelación y un combustible.
Arriaza llegó a La Plata con tres años de formación técnica ya incorporados, pero fue en Argentina donde completó el andamiaje conceptual que sostiene toda su obra. Las asignaturas de Historia de las Artes y, especialmente, Estética fueron determinantes: le permitieron fundamentar su oficio a nivel teórico y situar su práctica dentro de una tradición más amplia.
La formación pedagógica fue otra dimensión decisiva. Aprender a organizar y desarrollar una clase, a transmitir el conocimiento artístico, a pensar cómo aprende quien no sabe aún: ese bagaje se convertiría, años después, en la columna vertebral de su labor docente en el CENAR y en la Universidad Nacional de El Salvador, y en la semilla de su proyecto educativo más duradero.
La exposición en Buenos Aires será también un reencuentro personal. El artista ha retomado contacto con viejos compañeros de la Facultad de Bellas Artes de La Plata: Jorge Batista, Graciela Genovés, Carlos Manchola, Hugo Parma. "Espero una fabulosa reunión de amistad y fraternidad", confiesa.
Uno de los ejes más interesantes de la obra de Arriaza es el diálogo entre dos tradiciones que confluyen en su pincel: la expresividad cromática centroamericana y la contención académica de la escuela Rioplatense.
El propio artista lo describe con precisión: la paleta salvadoreña tiende a explotar el espectro total del cromatismo, a usar la emoción del color sin reservas. La expresión argentina, en cambio, tiene una inclinación hacia gamas más íntimas, más melancólicas. "Es como el tango", dice Arriaza, y la comparación es tan exacta que se vuelve inmediatamente visual.
"La expresión cromática salvadoreña usa la emoción del color al máximo. La argentina tiene una melancolía que recuerda al tango. En mis obras coexisten las dos."
Esa tensión no se resuelve en su obra: se habita. Los cuadros de Arriaza tienen áreas de máxima intensidad lumínica y dorada junto a zonas de recogimiento verde y ocre, de silencio cromático. Es esa convivencia la que da a su pintura una profundidad que va más allá del estilo y que remite, en última instancia, a la biografía del artista.
Corpus et Natura es el nombre que Arriaza ha elegido para esta muestra y no podría ser más preciso. Las 23 obras que integran la exposición se agrupan en torno a dos grandes series que son, en realidad, dos caras de la misma moneda: el cuerpo humano y el paisaje.
"Viento, Luz y Montaña" es la serie paisajística, y dentro de ella hay una obra que el propio artista identifica como una de sus favoritas. Arriaza la describe como una pieza en la que se puede sentir el "aroma a tango": una paleta corta dominada por el verde, una melancolía que atraviesa la composición y que él vincula explícitamente a su tiempo en Argentina. La serie evoca su origen campesino —"la campiña, el viento, el aire puro"— con un lirismo que oscila entre el realismo poético y lo fantástico.
Un elemento recurrente en estos paisajes merece atención especial: los postes y los cercos de alambre de púas. Arriaza los agrupa en una subserie que llama "Propiedad Privada", y su significado es tan poderoso como sencillo. Pertenecen a una infancia rural donde los alambres de púas eran los guardianes de los límites, materiales y sociales. "Podían herirte", recuerda. Los postes no son decoración: son la memoria encarnada del territorio, la dramática expresión de todo aquello que separa y excluye. Un leitmotiv que, por cierto, reaparece —transformado— en sus obras sobre el cuerpo humano.
"Los postes, los cercos, los alambres de púas. Son los límites que conocí de niño en el campo. Podían herirte. Eso es lo que quiero que el espectador sienta."
En "Fuerza y Corazón", el protagonismo pasa a las manos: dos manos en gesto de ayuda mutua, de sostén. Arriaza lo llama directamente "un gesto de solidaridad", y lo rodea de banderas blancas y elementos naturales —hojas, ramas, árboles— porque para él la naturaleza no es decorado sino fundamento. "La naturaleza es fundamental en la expresión humana y en la búsqueda de la paz", dice, y esa frase podría leerse como el manifiesto ético de toda su obra.
TÉCNICA: LO ACADÉMICO Y LO GESTUAL
La pintura de Arriaza es figurativa, pero no es académica en sentido restrictivo. Su técnica combina la solidez del dibujo y la forma trabajados con rigor con pinceladas sueltas, expresivas, casi gestuales en ciertas áreas de la composición. Llama a eso el "atractivo vivo focal": zonas donde la pincelada se libera y la energía del gesto visible otorga vida a la imagen.
Hay también una integración muy personal de dibujo y pintura. Arriaza trabaja líneas y tramas directamente sobre la pintura acrílica para fortalecer la forma sin que el resultado deje de sentirse como pintura. No es ilustración ni es pura expresión: es una síntesis que ha ido refinando durante décadas y que hoy es inconfundiblemente suya.
En 1996, Arriaza fundó la Academia de Arte Infantil Caracol Azul en El Salvador, un espacio profesional donde niños y jóvenes pueden experimentar y aprender las técnicas de las artes plásticas. Ha sido presidente de la Asociación de Artistas Plásticos de El Salvador (ADAPES) y asesor del Ministerio de Educación en diseño curricular para la enseñanza artística.
Pero quizás lo más revelador es lo que él mismo confiesa sobre la relación entre enseñar y pintar: enseñar le hace mejor artista. En sus años de trabajo con niños y adultos ha descubierto procedimientos técnicos, materiales y maneras de abordar el trabajo que luego aplica a su propia obra en el taller. Uno de esos descubrimientos: un método simple y poderoso para enseñar perspectiva gráfica a niños de siete y ocho años, uniendo las esquinas de un formato rectangular para encontrar el punto de fuga. La pedagogía y la creación, en Arriaza, se nutren mutuamente sin jerarquías.
"Enseñar me hace mejor pintor. Con cada alumno descubro algo nuevo que luego aplico en mi propio taller."
Arriaza llega a Buenos Aires con grandes expectativas, pero ninguna de ellas es la del artista que busca validación externa. Lo que quiere es diálogo: conocer colegas, ver talleres, tomar contacto con la escena artística de una ciudad que nunca ha dejado de crecer. Y escuchar. "Quiero escuchar los comentarios sobre mi trabajo", dice, con una humildad que contrasta con décadas de exposiciones en cuatro continentes.
En un momento íntimo al final de la conversación, Arriaza revela lo primero que quiere comer cuando llegue a Argentina: alfajores, asado con cuero —que probó en Entre Ríos y nunca olvidó—, dulce de leche, dulce de batata y medialunas dulces. Esa pequeña lista gastronómica dice más de su amor por este país que cualquier declaración artística.
Corpus et Natura no es solo el título de una exposición. Es la declaración de un artista que ha construido su obra en el territorio más íntimo que existe: el cuerpo que somos y la naturaleza que nos contiene. El público porteño tiene una cita el jueves 10 de abril a las 18:30 h en la Galería Piayo Valente, Recoleta. Asistir es, también, una forma de solidaridad.
Galería Piaggio Valente · Recoleta, Buenos Aires
Vernissage: Jueves 10 de abril · 18:30 h
arriazagilberto.wixsite.com/gilbertoarriaza
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